Hostelería, pandemia y salud pública

 

Pan para hoy, hambre para mañana,… ¿y también enfermedad y muerte?

 

Desde la Asociación para la Defensa de la Sanidad  Pública de Canarias manifestamos nuestra más absoluta defensa de la ciencia epidemiológica y la salud pública en relación con las restricciones del Nivel 3 para Tenerife en el ámbito de la restauración y la hostelería, debiendo evitarse la preponderancia de la economía, en la que cabe distinguir entre necesidades elementales y aspectos lucrativos, sobre la salud y la vida.

 

Nos alarma sobremanera que se prescinda de la evidencia científica de, como mínimo, 20 estudios que investigaron el papel de la hostelería en la epidemiología de la COVID-19 y llegaron a la conclusión de que hay una gran consistencia en señalar que el cierre de los locales de hostelería es una de las medidas más efectivas para disminuir la incidencia y la mortalidad de la COVID-19. Además, se señalan algunas medidas, como la limitación de aforos y la ventilación, como aspectos a monitorizar en los procesos de reapertura de estos locales.

 

Aún con la situación de muchas personas que sobreviven trabajando en la hostelería y la restauración, es el empresariado el que se aprovecha de la precaria situación de todas esas personas. El círculo se cierra al no darse la necesaria intervención de las Administraciones públicas del Estado para evitar que las consecuencias de la reducción de restricciones, de la falta de control de las normas y las correspondientes sanciones a quien incumple, de la falta de diligencia en el rastreo, de las incongruencias en el plan de vacunación, las pague el conjunto de la población con una potenciación del pico epidémico que está sufriendo actualmente la isla de Tenerife, con las consiguientes secuelas de sufrimiento y muerte.

 

Evidentemente, entre las necesarias intervenciones de las Administraciones públicas deben materializarse las que garanticen ayudas económicas y sociales a todas las personas cuya actividad laboral se vea imposibilitada por la epidemia y las imprescindibles medidas restrictivas. Al respecto cabe decir que el llamado escudo social no ha sido tal, baste señalar que el ingreso mínimo vital no llega a la mayoría de las víctimas de la crisis económica y sanitaria. Ha sido solicitado por más de un millón de personas y se ha concedido, a diciembre de 2020, a un total de 160.000.

 

Es preciso salir de esta trampa. La sociedad no se enfrenta solo a un auténtico desafío sanitario sino a una crisis global. Hay que llamar por su nombre al sistema que la produce: un capitalismo en crisis, es este “sistema económico, social y político” que sufrimos lo que debemos identificar claramente, el capitalismo en su era neoliberal, cuyas leyes, vía organizaciones empresariales y poderes institucionales ha inspirado e incluso dictado todas las decisiones políticas desde hace muchos años (en sanidad ha sido determinante la ley neoliberal privatizadora 15/97). Hay que salir de él,  debemos recuperar todo aquello que cuarenta años de gestión neoliberal nos ha quitado. Muchos de los que nos parecían derechos adquiridos fueron conquistas de las luchas. La actualidad ha puesto en primer plano la destrucción metódica de nuestro sistema de salud y los múltiples golpes a la seguridad social, la educación, el sistema de pensiones, el derecho del trabajo y otros derechos sociales, la vivienda y los servicios públicos, condenados a la liquidación y/o la privatización.

 

Mientras tanto, la solución oficial ahora es una vacunación masiva que por otro lado suscita interrogantes sobre la disponibilidad de dosis, sobre todo ante el surgimiento de nuevas variantes del virus. Pero además, queremos exigir a las Administraciones públicas las correspondientes políticas públicas que sobrepasen la  estrechez de intereses haciendo posible el apoyo sanitario, económico y social al conjunto de la población (evidentemente, también en el caso que nos ocupa, a la que trabaja en hostelería y restauración) para que pueda ponerse a salvo de la miseria, la enfermedad y la muerte.

 

En Canarias a 5 de julio de 2021

 

Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias