El Producto Paneuropeo de Pensiones Individuales, el camino de la privatización de las Pensiones

Por Roberto Laxe

 

Si alguien pensaba, así fuera un minuto, que con la caída de Rajoy se abría una puerta a otra política, que se lo vaya quitando de la cabeza. El FMI, la UE y todos los poderes fácticos ya han agitado contra ante la ridícula subida de 900 euros del SMI; amenazan que esta subida haría tambalear todo el edificio del sistema. ¡Ya les vale!

Este gobierno va a ser, y es, parte del problema, no de la solución; y para garantizarlo ya está la “comisaria política” en  forma de ministra de Economía; una persona que viene de las entrañas de la Comisión Europea. Ella es la garantía de que este gobierno no se mueve ni un pelo de los limites de austericidio y privatizaciones que la Unión Europea viene impulsando desde su constitución, allá por el 92 y el Tratado de Maastricht.

En este sentido, en junio del 2017 la Comisión Europea envió al Parlamento Europeo una propuesta de reglamento llamado “Producto Paneuropeo de Pensiones Individuales”(PEPP). Bajo este pomposo título, y la supuesta defensa de las pensiones públicas, esconden un ataque en profundidad, y “paneuropeo”, contra los sistemas públicos de pensiones.

Una crisis recurrente

Desde hace unos años todos los medios, los gobiernos y organismos, vienen propagandizando que ya salimos de la crisis detonada en el 2007, y la debacle financiera del 2008. Los medios de propaganda del sistema, al unísono, llevan unos años hablando de la “post crisis”; pero los ataques siguen, el desmantelamiento de sistemas públicos en todo el mundo continúan, las reformas laborales se aprueban en todo el mundo.

Retorciendo el lenguaje y los datos macroeconómicos, quieren demostrar a la sociedad que el capitalismo es capaz de salir, incluso de sus crisis más profundas; la que les llevó a hablar, como hicieron, de “refundar el capitalismo”; Sarkozy dixit, cuando todos los dirigentes políticos estaban asustados por la caída del sistema financiero en el 2008.

Con datos de crecimiento del PIB, de reducción del desempleo, etc., pretenden que ya estamos en la era “post crisis”; que el capitalismo es fiable y tiene futuro. Que los marxistas son unos agoreros con eso del “socialismo o barbarie”. Pero la realidad es más tozuda que los datos macro económicos: las desigualdades no han hecho más que crecer en este periodo de crisis, los ricos son más ricos, y los pobres aumentan en número, pues se les incorporan sectores de las llamadas clases medias. Lo que en términos leninistas es la aristocracia obrera que poblaba lo que ahora son los famosos “cinturones del óxido”, son ahora los nuevos pobres.

Ni tan siquiera los datos macroeconomicos resisten el más somero análisis: el crecimiento del PIB esta basado, primero en un empeoramiento cualitativo de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras, en una reducción de la participación de los salarios en la renta nacional, a favor de las rentas de capital, situándose en mínimos históricos. Por otro lado, el abaratamiento relativo de las materias primas, que ha provocado crisis sociales y políticas de gran calibre en países productores como Venezuela, Brasil, Argentina o Arabia Saudí, permite ese crecimiento.

Y aún así, ellos mismos, con sus hechos y más allá de las propagandas en los medios, reconocen que la crisis es recurrente: la UE ha estado comprando deuda pública de todos los estados europeos, especialmente los más débiles como el Estado Español, para sostener las cuentas públicas y ahora nos encontramos con que la deuda pública es una soga en el cuello de esos pueblos. Han financiado la crisis, no hemos salido de ella, que son cosas distintas, hasta el punto de que la deuda soberana (de los estados) supone el 225% del PIB mundial. El mundo debe más del doble de lo que es capaz de producir en un año. ¡Y tienen el atrevimiento de hablar de “post crisis”!

La deuda es un mecanismo habitual de funcionamiento del sistema capitalista; siempre ha sido así…  El drama surge cuando la deuda supera la capacidad de pago del deudor; si uno gana 3000 euros y tiene una deuda de 1000, no tiene un gran problema; este aparece cuando la deuda es de 3000 euros, o se pierden los ingresos, bajando de 3000 a 1000. Aquí surgen los problemas con la deuda y su pago.

Este problema de fondo se manifiesta en un sistema financiero endeble,  que una sentencia como la del TS sobre los Actos Jurídicos Documentados pone contra las cuerdas a los grandes bancos “sistémicos” españoles. Esta debilidad no es exclusiva del sistema financiero español, el italiano está constantemente en la cuerda floja y del supuesto gran banco alemán, el Deustche Bank, ni tan siquiera se conocen los datos reales de sus agujeros puesto que sus “acciones llevan perdido prácticamente un tercio de su valor en lo que va de año y cotizan en mínimos desde 2016” (Europa Press, 24/15/2018). Los más agoreros cifran su exposición a derivados financieros tóxicos (esos que hicieron quebrar en el 2008 al Lehmann Brothers) en un 75% del PIB mundial.

La banca tiene dos maneras de captar beneficios, uno, directo, siendo parte del accionariado de industrias y comercios, en lo que Lenin llamó capital financiero. Los beneficios de la industria revierten de manera directa en los bancos, aseguradoras y fondos de inversión. La otra manera es indirecta, que es el viejo sistema bancario de prestamos a interés y comisiones; con el interés (el precio del dinero) los bancos captan una parte del beneficio de las empresas.

Cuando la tasa de beneficios, como en la crisis actual, esta bajo mínimos, incapaz de devolver a los inversores la rentabilidad que esperan, los problemas saltan como un campo minado: empresas que quiebran, bancos que tienen en sus manos papel mojado (prestamos de dudoso cobro, derivados tóxicos, …) y los estados al rescate, endeudanose hasta la cejas para evitar quiebras “sistémicas”. En este cuadro esos inversores, “el capital es muy asustadizo”, huyen como de la peste de los problemas refugiándose en la especulación con todo lo que se mueva, desde deuda soberana hasta jugadores de fútbol. Todo se convierte en susceptible de especulación.

¿A qué viene este rollo?

La obsesión de la Comisión Europea por el PEPP encuentra su explicación en esta situación económica; de hecho el mismo anteproyecto lo reconoce abiertamente. El modelo que quieren imitar es de los EEUU, “donde los fondos de pensiones desempeñan un papel más importante como inversores institucionales” (pag. 2).

En concreto, y en cifras: “con el PEPP el valor de mercado de las pensiones individuales pasaría de los 700 mil millones de euros a 2.1 billones de aquí al 2030” (pag. 10). Este es el negocio que los bancos, aseguradoras y demás; quieren capitalizar el sistema financiero “captando” el ahorro de los trabajadores / as por la vía de los fondos privados de pensiones, obteniendo así “mas capital y canalizarlo en inversiones europeas a largo plazo en la economía real” (pag. 13).

Y hablan claro, los promotores de este Producto Paneuropeo son “bancos, compañías de seguros, gestores de activos, fondos de pensiones de empleo, empresas de inversión” (pag. 4). Los mismos que nos condujeron a esta crisis, ahora quieren aparecer como salvadores. Insisto, ¡ya les vale! Está claro, ¿no?. Para ello el sistema público de pensiones debería reducirse a la mínima expresión, forzando a la población a suscribir esos fondos privados.

¿Cómo forzar a “capitalizar” la banca?

Está claro que la población trabajadora no aceptará de buen grado los ataques a un derecho que se suponía, era inalienable. Las movilizaciones en el Estado Español, en Francia,… contra el desmantelamiento del sistema publico de pensiones son su expresión; en Alemania ese desmantelamiento se hizo en pleno auge económico, con la agenda 2000 de la socialdemocracia de Schroeder, y ahora un millón de jubilados y jubiladas alemanas tienen que trabajar con los minijobs para compensar la pérdida. En Grecia, la aplicación de los sucesivos memorandos supusieron el recorte del 40% en las pensiones.

Que va a haber resistencia, está claro. Pero el ejemplo español es paradigmático; sobre la base del Pacto de Toledo y la “hucha” en la que los trabajadores / as van “metiendo” sus ahorros para el plan de pensiones, el gobierno del PP ha vaciado esa hucha. La ha dejado tiritando… y ahora vienen con sus campañas de que el sistema “fracasó”. Lo que ha fracasado es ese intento de privatizar a través del Pacto de Toledo; pero el PP no ha fracasado.

Al vaciar la hucha simplemente han puesto la espada de Damocles sobre las cabezas, no solo de los actuales pensionistas, sino de los futuros pensionistas. Lo que está en juego no solo son las actuales pensiones, sino las futuras. A por ese dinero, el ahorro de los trabajadores  y trabajadoras en activo, es a por el que van a través del Producto Paneuropeo.

Para conseguirlo proponen “una combinación de pensiones estatales, profesionales y privadas” (pag. 2), donde las estatales tengan el sentido de las “no contributivas” actuales, que cubrirían el 40% de la pensión actual, dejando en manos privadas el 60% restante. Un 60% ligado a “promover un entorno que estimule la innovación en el sector de productos financieros… lo que puede contribuir a su vez a la prestación de pensiones ajustada, segura y sostenible” (pag 3).

La zorra guardando el gallinero deberían titular el reglamento, porque justo esa “innovación en el sector de productos financieros” es lo que nos ha traido hasta aquí; y todavía pesan como una losa en la economía: como vimos el DB tiene una gran exposición a esos “productos financieros”. ¡Eso sólo en un banco! ¿Y los demás? Es decir, dicen que las pensiones serán sostenibles si vuelven las hipotecas subprime, las clausulas suelo, las preferentes, etc., etc.

Como esto es increíble tienen que fomentar el que la población se vaya de cabeza a esas aventuras financieras, y para ello animan a “los estados miembros a conceder una desgravación fiscal a los PEPP”, “la Comisión Europea adoptó, junto con estas propuesta, una recomendación sobre el tratamiento fiscal de los productos de pensiones individuales” (pag. 4). En el Estado Español esta desgravación ya es un hecho desde hace años, que llevó a una denuncia contra el Banco de Santander por evasión fiscal que fue rechazada por sentencia del TS, generando la doctrina Botin.

Lo que está proponiendo la CE es que los Planes privados se conviertan en verdaderos “paraísos fiscales” sin necesidad de irse del estado en cuestión. Además, toda rebaja de los impuestos se traduce en un recorte de gastos sociales, y en una presión para la privatización (o desmantelamiento) de los servicios públicos. De esta manera, el PEPP se convierte en una justificación para desmantelar el llamado “estado del bienestar”.

Impedir la aplicación del “Producto”

El PEPP fue presentado en el 2017 al Parlamento, ahora está la fase de estudio para su discusión y aprobación por el Parlamento Europeo. Si esto se produce, todos los gobiernos de la UE tendrán ya el aval para profundizar en el  desmantelamiento de los Servicios Públicos de Pensiones; ya tocados seriamente en estos años. Los recortes establecidos en Alemania en la Agenda 2000, y después Grecia, el Estado Español, Portugal, … Francia, etc., ya tienen mucho avanzado. Pero por lo que se ve, la crisis aprieta, y tienen que lanzarse con todo para capitalizar una banca en la cuerda floja. Necesitan como comer esos 2.1 billones de euros que les daría un respiro en sus cuitas financieras.

El ataque no va solo contra las pensiones actuales, sino que esos 2.1 billones saldrán de las nominas de los trabajadores y trabajadoras en activo, de los que desde el primer contrato precario comienzan a cotizar. Quieren que una parte de esa cotización vaya a los bolsillos de la banca, aseguradoras… Y con la promesa de “una pensión sostenible”, van a invertir ese dinero en “innovación de productos financieros”. El negocio redondo.

El gobierno de Pedro Sánchez que no va a derogar las reformas de sus antecesores, Rajoy y ZP, reformas que ya supusieron un retroceso cualitativo en las pensiones del Estado Español, está claro que espera este “producto paneuropeo” para tener la legitimidad de Europa para no tocar nada de nada, y profundizar en el desmantelamiento del SPP.

Esta claro que de aprobarse el Producto, estaremos en peor situación no sólo para mantener lo que tenemos ahora, sino para recuperar los derechos perdidos y que tanto costó conquistar, derogando las Reformas del PPSOE, garantizando las pensiones en los Presupuestos Generales financiados por una politica fiscal progresiva (“que pague más quién mas tiene”), contraria por el vértice a la que proponen desde la CE, etc.

El carácter “paneuropeo” del Reglamento presentado eleva el nivel de respuesta

Ante una actuación coordinada de la Unión Europea no vale el “sálvese quién pueda” que desde el comienzo de la crisis se ha llevado a cabo; con resultados nefastos. La clase trabajadora europea no ha hecho más que retroceder, cuando Grecia respondió aislada a la presión de la Troika y la UE, cuando en el Estado Español se hicieron huelgas generales estatales sin coordinación con el resto de Europa; cuando en Francia llevan dos años de movilizaciones separados del resto…

Esta lógica del “sálvese quien pueda” es la mejor garantía de que “no se salva ni dios”. Pero por una vez, son ellos los que obligan a una respuesta unificada de la clase obrera europea. Hasta ahora los planes acordados entre todos ellos, aparecían como “políticas nacionales” que generaban, a veces, choques con la UE, como fue  el caso de Syriza o ahora la derecha italiana y su decreto de la Dignidad. Apoyados en las burocracias sindicales, que dispersaban la respuesta en base al choque con “su gobierno”, se aislaba la respuesta.

Ante el Producto Paneuropeo de Pensiones Privadas, el término “paneuropeo” disuelve este aislamiento. Ningún burocrata podrá decir, “no, es un problema de nuestro gobierno”, porque el Producto es, como su nombre indica, PANEUROPEO. Aun así, es obvio que no se puede confiar en unas burocracias sindicales mayoritarias implicadas y gestoras en muchos casos de “los fondos privados de empresa” que el mismo documento reconoce que son unos de los que lo impulsan.

Las burocracias sindicales son parte del problema, por lo que va a ser tarea del sindicalismo de clase, alternativo y combativo de toda Europa; de las organizaciones independientes de jubilados y jubiladas como la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Publico de Pensiones, etc., los que impulsen la coordinación y la convocatoria de movilizaciones PANEUROPEAS CONTRA EL PRODUCTO PANEUROPEO; que frene su aprobación y comience a revertir el camino de retrocesos que hasta ahora se ha vivido.