La banca pretende que los planes privados de pensiones se generalicen descontándolos de los salarios

 

 

Uno de los bocados más apetitosos que la banca ya está paladeando son las pensiones a través de los planes privados. Pero el volumen que gestionan les parece poco y pretenden multiplicarlo. Su crecimiento depende principalmente de dos factores: por una parte, la reducción de las pensiones públicas, acelerada con las contrarreformas del 2011 y 2013, de Zapatero y Rajoy respectivamente, y de que además el Estado, visto que los asalariados no parecen muy dispuestos a suscribirlos (¿de dónde sacar el dinero cuando no se llega a final de mes?), se decida por fin a aprobar una normativa que obligue, salvo que el trabajador se manifieste en contra, a retener un porcentaje del salario para los llamados “planes de empleo”.

 

Es decir, los trabajadores cotizarían doble, para el sistema público y para el sistema privado, reduciendo todavía más su salario. Sin duda que, además de a la banca, el sistema no debe desagradar tampoco a los otros gestores de este sistema que ya funciona en el sector público y en algunas grandes empresas como Telefónica: CCOO y UGT sacan buena tajada en forma de comisiones de gestionar esos fondos. Un ejemplo que la banca reclama que se extienda a todos los asalariados.

 

La banca presiona para que haya planes de pensiones privados semiobligatorios

 

Los planes de pensiones no acaban de arrancar en España y, en algunos aspectos, incluso han retrocedido. Su patrimonio a 30 de septiembre rondaba el 10% del PIB, muy por debajo de los porcentajes registrados en otros países de nuestro entorno. El modesto nivel de los salarios y la tendencia a concentrar el ahorro para la jubilación en activos inmobiliarios explican este fenómeno.

 

Al término de los nueve primeros meses del año había en España ocho millones de personas con al menos un plan de pensiones, según los últimos datos proporcionados por la patronal que agrupa a las sociedades de inversión colectiva, Inverco. El dinero acumulado ascendía entonces a un total de 109.244 millones de euros

 

La mayor parte de ese patrimonio correspondía al planes individuales, que son los que ofrecen las entidades financieras a sus clientes (72.530 millones). Más modesta era la dotación de los planes de empleo, constituidos por las empresas para sus trabajadores (35.811). A gran distancia de los otros dos se encontraban los planes del sistema asociado, que promueven sindicatos y otras organizaciones (903).

 

Uno de los atractivos de esta fórmula de ahorro es la posibilidad de desgravar en el Impuesto sobre la Renta las aportaciones realizadas, aunque eso no ha impedido que el número de partícipes vaya retrocediendo. De ahí que, en los últimos meses de cada año, los promotores (en su mayoría bancos) redoblen su actividad de captación, apoyada tradicionalmente en fuertes campañas publicitarias.

 

En paralelo a ellas, suelen menudear mensajes no tan comerciales, pero que contribuyen al mismo objetivo de predisponer a la opinión pública en favor de los planes de pensiones. Su denominador común es subrayar los problemas por los que atraviesa el sistema público y las ventajas de la alternativa privada. En tal sentido se han manifestado durante los últimos días destacados dirigentes de la patronal de seguros, Unespa, y de la propia Inverco, aprovechando los foros en los que han intervenido.

 

Una idea en la que vienen insistiendo es en la conveniencia de adoptar en España una fórmula similar a la vigente en países como Reino Unido o Alemania, donde a los trabajadores -salvo que digan lo contrario- se les retiene un porcentaje de su salario bruto para productos de ahorro complementarios de la Seguridad Social (planes de pensiones, fondos de inversión, seguros de jubilación) y la empresa aporta otra cantidad igual, a cambio de beneficios fiscales.

 

A esta fórmula semiobligatoria están acogidos actualmente unos 16 millones de alemanes. Si se aplicara en España, con una retención del 2% sobre los salarios, el patrimonio de los planes de pensiones prácticamente se duplicaría, hasta superar el 20% del PIB.

 

Para la banca se trata de un apetitoso pastel, no sólo por las comisiones que generaría, sino también por las oportunidades de negocio que le abriría el manejo de tan significativo volumen de recursos. Los trabajadores, en cambio, pagarían por partida doble: al sistema público (de reparto) y al privado (de capitalización).

 

 

X Vicente Clavero

 

http://www.publico.es/economia/banca-presiona-haya-planes-pensiones-privados-semiobligatorios.html